Hace unos días se publicaron los modelos de PAU de la Comunidad de Madrid para el curso 2025 – 2026, y como era de esperar, se han incluido nuevas modificaciones sobre las ya realizadas en la convocatoria anterior. Estos nuevos cambios en la PAU de Madrid de 2026, afectan tanto a los criterios generales como a la estructura de los exámenes de algunas asignaturas. Las directrices marcadas por la Comisión de Asuntos Estudiantiles de la Conferencia de Rectores y Rectoras de las Universidades Españolas (CRUE), consensuadas en su reunión de mayo de este año, han impulsado esta reforma. Su principal objetivo es promover la armonización de la prueba de acceso a la universidad en todo el territorio Español, y es previsible que en los próximos años se realicen nuevos cambios para lograr este fin. A continuación repasamos qué cambia, qué se mantiene, cómo se adaptan las materias y qué puede esperarse de la PAU en los próximos años.
Con el objetivo de avanzar hacia una selectividad armonizada con el resto del territorio español y más coherente con la enseñanza competencial de la LOMLOE, se ha establecido que un mínimo del 20% de las preguntas deben tener contenido de estas características. Sin embargo, hemos podido comprobar a raíz de los modelos que este mínimo queda lejos de la realidad para algunas materias, donde el contenido competencial alcanza hasta un 70% de la prueba. Es decir, los exámenes están evolucionando hacia una evaluación del alumnado con preguntas donde se valorará, además de saber realizar el ejercicio, la comprensión de los conceptos teóricos en los que se apoya y la capacidad del alumnado para expresar su razonamiento o interpretación. Por ello, al igual que el año pasado, se hace especial hincapié en la estructura, coherencia, presentación y corrección ortográfica y gramatical de las respuestas. Como novedad, este año la limpieza y presentación global del examen adquieren un valor cuantificable: una prueba con una presentación confusa o ilegible podrá recibir una penalización de hasta 0,25 puntos sobre la nota total.
En otras palabras, además de responder de forma razonada, organizada y coherente, será necesario hacerlo con una letra legible y un desarrollo ordenado, evitando tachaduras o respuestas emborronadas que dificulten la lectura.
Otro punto importante a destacar es que la optatividad en los ejercicios se ha visto en gran medida, esto ya comenzó a implementarse el año pasado con un modelo único, la inclusión de algún ejercicio sin optatividad y la elección horizontal por bloques temáticos. Este año dicha optatividad se reducirá aún más, manteniéndose en un mínimo del 50% del exámen. Esto obliga a los estudiantes a prepararse de forma más profunda el temario y a evitar seleccionar contenidos a la hora de estudiar ya que podrían preguntar cual
Sin embargo, no todo son malas noticias, el sistema de calificación de las pruebas ha cambiado su escala. Desde esta convocatoria, las puntuaciones parciales y finales se expresan en múltiplos de 0,1 puntos sustituyendo al sistema de cuartos de punto. Este cambio garantiza una evaluación más detallada y precisa y evita que algunos errores muy leves sean penalizados con una dureza mayor a la que les corresponde. Además, cada ejercicio debe mantener la ponderación establecida en su modelo oficial, de modo que los estudiantes conozcan el peso que tienen el planteamiento, desarrollo y resultado en la nota final del ejercicio. Esto tiene como objetivo homogeneizar los criterios entre correctores y asegurar que la calificación refleje con exactitud el nivel de razonamiento y comprensión del alumno.
Otra buena noticia es que, aunque la penalización ortográfica se mantiene en líneas generales idéntica a la convocatoria de 2025, se ha simplificado el cálculo en materias no lingüísticas. De esta forma las penalizaciones de este tipo quedan repartidas en tres regímenes:
- Régimen 1: en Lengua Castellana y Literatura se continuarán restando 0,25 puntos por falta ortográfica o gramatical a partir de la segunda falta hasta un máximo de 2 puntos por examen.
- Régimen 2: de cara a Lengua Extranjera (como Inglés) , Latín y Griego se mantiene idéntico al criterio de la convocatoria anterior. En este caso se restarán 0,1 puntos por falta ortográfica o gramatical a partir de la segunda falta hasta un máximo de 1 punto por examen.
- Régimen 3: el resto de materias deducirán 0,1 puntos por falta a partir de la tercera hasta un máximo de un punto por exámen.
El régimen 3 es el único que ha cambiado, suavizando las penalizaciones para todas las asignaturas dentro del mismo. Al aumentar el número de faltas ortográficas o gramaticales que se “perdonan” antes de comenzar a descontar puntuación y reducir la penalización reduce el estrés añadido al ya generado por la propia materia. Además, esta penalización sólo se aplicará sobre el texto redactado.
Cambios en la estructura de algunos exámenes de PAU Madrid 2026
Como ya mencionamos, los cambios para la convocatoria de 2026 de las pruebas de acceso a la Universidad no solo han afectado a los criterios de corrección generales, sino también al formato de los exámenes. Las asignaturas más afectadas han sido Matemáticas II y Lengua Castellana y Literatura, donde el cambio ha sido drástico en estructura e incluso se han incluido nuevos enfoques que abordan partes del temario de forma diferente. En segundo lugar, asignaturas como inglés o geografía han sufrido cambios menores orientados a reducir la optatividad y, por último, asignaturas como empresa y modelos de negocio, filosofía o historia de españa que no han variado en absoluto. A continuación hablaremos en detalle de los cambios más significativos de las asignaturas más afectadas.
Cambios en el examen de Lengua Castellana y Literatura
El examen de Lengua Castellana y Literatura II de la PAU Madrid 2026 es, sin duda, el que más transformaciones presenta respecto a la convocatoria anterior. Los cambios afectan tanto a la estructura general como a la forma de las preguntas y a la distribución de la puntuación, reflejando un enfoque más competencial, comprensivo y argumentativo.
En el modelo de 2025, el bloque 1 del examen se centraba en un único texto sobre el que se pedía un comentario, la identificación del tema, un análisis de sus características lingüísticas y tipología textual, un resumen y, finalmente, una redacción argumentativa relacionada con el texto propuesto. En 2026 el formato se actualiza por completo: se ofrecen dos textos más breves de los que el alumno deberá elegir uno. La puntuación global del bloque se ajusta. El comentario mantiene 2 puntos, el resumen reduce su peso a 0,6 puntos y el texto argumentativo pasa a 1,4 puntos, reforzando la importancia del análisis crítico frente a la extensión. Además, se reduce de forma considerable la longitud máxima del resumen y del comentario, favoreciendo respuestas más concisas, bien estructuradas y centradas en la argumentación
El bloque 2, antes denominado Reflexión sobre la lengua, pasa a llamarse oficialmente Reflexión sobre la lengua, la lengua y sus hablantes. Este apartado introduce cambios tanto en la estructura como en el tipo de cuestiones. En el apartado de sintaxis, en lugar de elegir entre dos oraciones para su análisis, el estudiante deberá escoger entre una frase o un nuevo ejercicio alternativo centrado en pares mínimos y sintaxis inversa. El objetivo es evaluar la comprensión del funcionamiento estructural de la lengua y no solo la aplicación mecánica del análisis. En la parte de morfología, el formato también se amplía. Ahora se eligen dos de tres ejercicios, que pueden incluir no solo el análisis morfológico de palabras, sino también cuestiones sobre uso del lenguaje, fenómenos del mismo como bilingüismo o disglosia, etc. Se busca que el alumnado demuestre un dominio más amplio del sistema lingüístico y su funcionamiento en contextos reales.
Por último, el Bloque 3, dedicado a literatura, cambia su planteamiento. Hasta 2025 se pedía desarrollar un tema literario o movimiento histórico a elegir entre dos opciones. En 2026 se mantiene la optatividad, pero el formato es más aplicado: el alumno puede elegir entre explicar un movimiento literario o analizar un texto perteneciente a uno de ellos, justificando a qué corriente literaria pertenece en función de sus características. Este cambio busca medir la capacidad de identificar rasgos estilísticos y argumentar con criterio literario, en lugar de limitarse a la exposición memorística de contenidos.
En conjunto, el nuevo examen de Lengua Castellana y Literatura II refuerza la capacidad de síntesis, la claridad expresiva y el razonamiento lingüístico y literario. El estudiante deberá redactar menos, pero pensar más. Cada respuesta exigirá precisión, cohesión y fundamentación teórica, en línea con la orientación competencial que marcará la selectividad del futuro.
Cambios en el examen de Matemáticas II PAU Madrid 2026
A partir de 2026, el examen de Matemáticas II de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) en Madrid presentará una estructura de siete ejercicios distribuidos en tres bloques, con un sistema de optatividad más elaborado que en años anteriores. El examen mantiene una duración de 90 minutos y una puntuación máxima de 10 puntos, pero la forma en la que el alumnado selecciona los ejercicios y gestiona el tiempo será determinante para su calificación final.
El primer bloque incluye tres ejercicios obligatorios, aunque uno de ellos introduce optatividad interna entre apartados. Por ejemplo, en el modelo oficial de este año, el primer ejercicio contiene un apartado A común y dos apartados B entre los que el estudiante deberá elegir uno. Este diseño permite valorar tanto la comprensión de conceptos como la capacidad del alumno para tomar decisiones ante una elección de camino: una opción podría ser más complicada o larga que otra.
Los bloques segundo y tercero presentan optatividad horizontal completa, lo que significa que el estudiante puede escoger qué ejercicio resolver dentro de cada bloque. Eso sí, en ambos casos las preguntas se agrupan por área temática, garantizando que la elección siempre se produzca entre ejercicios del mismo tipo de contenido. Así se mantiene el equilibrio entre libertad y equidad en la evaluación, al tiempo que se asegura la cobertura de todos los ámbitos del temario.
El reparto temático del examen también se ha ajustado. El Análisis matemático representará aproximadamente el 40 % de la nota, seguido de Álgebra (20 %), Probabilidad y Estadística (20 %) y Geometría (20 %). Esta distribución consolida la tendencia de los últimos cursos, con un peso creciente de los contenidos analíticos y probabilísticos frente a los puramente algebraicos.
En cuanto a la corrección, la asignatura se enmarca en el régimen 3 de penalización ortográfica, por lo que se restará 0,10 puntos por falta ortográfica o gramatical a partir de la tercera, con un máximo de un punto por examen. No obstante, como ya sucedía en 2025, la presentación, la claridad en los pasos intermedios y la estructuración de los ejercicios serán factores determinantes en la nota final.El alumno deberá exponer los datos con orden, justificar los procedimientos y comprobar la coherencia de los resultados, ya que la calificación valorará tanto la exactitud matemática como la calidad del razonamiento.
En definitiva, el nuevo modelo de Matemáticas II PAU Madrid 2026 combina rigor técnico con una menor libertad de elección. Su estructura busca evaluar no solo el dominio de los contenidos, sino también la capacidad de argumentar, organizar y presentar el trabajo de forma clara y precisa, aspectos que este año tendrán más peso que nunca en la nota final.
¿Qué ocurrira en el futuro?
Los cambios en los modelos de PAU de Madrid en 2026 han sido impulsados por la directriz de armonización del examen en todo el territorio y por la naturaleza competencial de la LOMLOE. Estas variaciones se resumen en buscar unos modelos de examen más centrados en la práctica razonada y en que los alumnos sean capaces de demostrar los conocimientos adquiridos y su habilidad para transmitirlos. Cabe esperar, por tanto, que en los próximos años aparezcan nuevos cambios siguiendo esas directrices, aumentando el contenido competencial, con la estructura y coherencia tomando cada vez más peso y la reducción de la opcionalidad.
Desde centro de estudios Luis Vives hemos analizado los Modelos de este año y tenemos por seguro que los utilizaremos para preparar a nuestros alumnos en este nuevo paradigma de la enseñanza. Si tu tambien necesitas ayuda para abordar los contenidos de las asignaturas y te quieres preparar la PAU, te animamos a que eches un vistazo a nuestros cursos donde nos aseguraremos que no solo aprendas los contenidos sino también sepas enfrentarte a los ejercicios.